¿Qué tal si, puestos a jugar en casa, lo hacemos con juegos silenciosos que no despierten a los vecinos de su siesta? Y es que, a pesar de la envidia que nos dan, también podemos garantizar a la comunidad que nuestra casa no les traerá recuerdos de sus épocas mozas cuando frecuentaban las catedrales del tecno.
Hoy traemos la solución definitiva a todos tus dolores de cabeza y a todas esas gargantas irritadas con las que terminan los pequeños de la casa después de una tarde alocada de juegos pasillo-arriba pasillo-abajo. Toma nota, que allá vamos:
Concentración igual a silencio. Lo sabes tú, yo y todo canguro que se preste. Por eso vale la pena dedicar 5 minutos a cortar esponjas de colores para que ellos tengan horas y horas de diversión silenciosa asegurada (a no ser que se peleen entre ellos, claro).
Sonar, ya suena bien ¿a qué sí? Pues ni te imaginas cuando lo pongas a prueba. La mecánica es super sencilla:
Un niño, el rey del silencio, con los ojos tapados y el tesoro a sus espaldas (un objeto que haga ruido), tendrá como objetivo detectar a los jugadores menos sigilosos cuando estos, por turnos, intenten acercarse y coger el tesoro sin hacer ruido.
Cuando el rey escuche algún ruido, debe señalar hacia él. Si allí hay alguna persona, esta deberá volver a su sitio.
Si transcurridos 5 minutos nadie ha conseguido arrebatarle el tesoro al rey gana la partida.
Este es un juego que, además de silencioso, sirve para que aprendan a identificar las emociones y a gestionarlas.
El objetivo principal es conseguir transmitir un mensaje solo con mímica, es decir sin hablar, mientras el resto de participantes intenta adivinarlo haciendo solo preguntas de respuesta de «sí» o un «no».
Este juego sin ruido es la prueba indiscutible de que, con un poco de marketing, lo de tumbarse y relajarse suena hasta divertido.
Tan fácil como hacer que se tumben todos en el suelo con la oreja sobre la tripa del otro y estar callados para oír como suenan sus tripas y después, claro está, contarlo.
Juego fácil y económico, tanto como salir al parque, a la playa o al campo y recoger piedras. Luego, nos llevamos el tesoro a casa.
Le asignamos un número a cada una de ellas. Después, cada jugador escoge una piedra y la analiza bien con las manos (y aquí está el truco para jugar en silencio, la concentración): su peso, su suavidad, su forma… Luego, con los ojos cerrados, cada uno deberá tocarlas todas para encontrar la suya ¡con los ojos tapados!
Y hasta aquí nuestras propuestas de juegos silenciosos para jugar en casa. Ponlas a prueba y si no funcionan, recuerda que siempre puedes darles FarinChups con Tomillo y ácido hialurónico, reforzado con miel y limón , para suavizar sus gargantas de forma natural e ir aceptando que en breve volverán a gritar. Palabra.